Google+
Valor Soja »Actualidad, Agricultura

Cultivos de cobertura: de la “receta” a la gestión agronómica

Una herramienta que debe emplearse de manera personalizada.
Cultivos de cobertura: de la “receta” a la gestión agronómica

Los cultivos de cobertura (también conocidos mundialmente como cover crops) son una de las herramientas empleadas para promover Buenas Prácticas Agropecuarias (BPA) orientadas a generar sistemas sostenibles (entendiendo la sostenibilidad como aquello que permite asegurar la viabilidad económica, ambiental y social de un sistema productivo).

Es importante entender que, al referirnos a una “herramienta”, estamos hablando de un instrumento que puede tener diferentes usos posibles en función de cómo se lo utilice. Los cultivos de cobertura no deben ser empleados como una “receta”, pues eso es imposible, dado que los mismos deben ser ajustados en función de los objetivos programados a partir de las características propias de cada región productiva en general y lote en particular.

Por ende, la implementación de cultivos de cobertura en rotaciones agrícolas nunca puede realizarse de manera correcta sin una previa determinación de la problemática, para poder hacer la experimentación, que permita evaluar las múltiples interacciones presentes en los procesos agronómicos. Y tales evaluaciones, debido al gran volumen de factores intervinientes, es aconsejable llevarlas a cabo en el marco de redes de generación de conocimiento integradas por empresarios, técnicos, investigadores y proveedores de insumos, conjugando un equipo interdiciplinario para poder abordar el mayor abanico posible de cuestiones que se plantean.

Los cultivos de cobertura incluidos en el sistema de producción cubren parte del faltante de carbono orgánico; dicho elemento es el componente principal de la materia orgánica, la cual cohesiona las partículas del suelo manteniendo la estabilidad estructural del mismo, evitando la pérdida de porosidad, infiltración y aumentando los riesgos de erosión hídrica y eólica.

La identificación de los beneficios puede ayudar al productor a tomar decisiones acertadas y transformar un gasto en una inversión. Entre las diferentes funciones que pueden llegar a cumplir los cultivos de servicio, se incluyen el control de la erosión hídrica, la fijación de nitrógeno, la sincronización de la oferta de nutrientes y el control de malezas, entre muchos otros.

A partir de los objetivos buscados, se deberán elegir determinados cultivos y diseños. En ese sentido, no sólo es importante seleccionar bien la o las especies, sino también la fecha de siembra, densidad, fertilización, fecha y método de finalización, entre otros aspectos.

Al sembrar una gramínea invernal, podemos, por ejemplo, capturar diferentes beneficios en función de cuál sea el ciclo de corte. Si finalizamos el cultivo de servicio en el mes de julio, contribuimos a reducir la temperatura del suelo, evitar la lixiviación de nitrógeno y azufre, Controlar parcialmente malezas y consumimos algo de agua (entre 50 a 100 milímetros). Pero si finalizamos el cultivo en agosto, mejoraremos mucho la parte física, aumentando la macro porosidad del suelo, además de incrementar la relación C/N (lo que nos permitirá retener más nutrientes y disminuir la lixiviación). En cambio, si finalizamos el cultivo en septiembre, entonces podremos provocar un descenso de la napa freática con el máximo efecto supresor de malezas (especialmente si finalizamos el ciclo  con un rolo de baja intensidad), lo que genera un impacto ambiental muy favorable. Ahora bien: si el problema que tenemos es la falta de macroporos e infiltración y decidimos secar el cultivo de servicio en septiembre en vez de julio, podemos llegar a transformar esta práctica en un gasto en lugar de una inversión. Al tratarse de una “tecnología de procesos”, es fundamental no sólo elegir bien las especies por sembrar, sino también el “paquete tecnológico” por emplear, el cual, lejos de tratarse de una “receta” única para todos los ambientes, cuenta con una multiplicidad de variantes por aplicar en cada caso específico.

En general las gramíneas de invierno –como la avena, centeno, triticale y tricepiro– son las más utilizadas, brindándonos cada una de las mismas beneficios similares, aunque con algunas diferencias sustanciales que hacen optar por una u otra especie. Si el problema por resolver es el de malezas, es conveniente entonces usar centeno. Pero si queremos deprimir napa, lo más conveniente será emplear el triticale. En zonas más húmedas y heladas, se destacará avena, mientras que en aquellas más secas y con heladas más severas, optaremos por el centeno.

También se usan como cultivos de cobertura a las especies de la familia de las leguminosas, principalmente Vicia villosa por su resistencia al frío y producción de materia seca, además de melilotus y los tréboles persa, subterráneo y rojo. Estas especies –bien inoculadas– son fijadoras de nitrógeno en forma simbiótica, dejando mucho nitrógeno disponible en el sistema. Otra ventaja que aportan las leguminosas es disminuir la relación C/N por debajo de 25 (lo que permite que los nutrientes intervengan rápidamente en el cultivo siguiente).

Es importante también el aporte de raíces que hacen tanto el trébol rojo como el subterráneo con respecto a la vicia y el trébol persa, produciendo la misma biomasa de raíces pero con menos biomasa aérea; esto también es un aspecto importante al momento de decidir la especie a utilizar. El trébol rojo es el menos adaptado para usar como cobertura debido que, al ser bianual, es de difícil control al momento de secado.

La otra especie que se posiciona muy bien, con experiencias tempranas pero muy importantes, son las brassicas (los nabos), que producen importantes cantidades de biomasa radicular, recirculan muy bien el azufre y, por su prominente raíz, aumentan exponencialmente la infiltración.

En definitiva, al tratarse de una tecnología difícil de protocolizar, pues requiere la evaluación de diferentes variables en función de distintos escenarios ambientales, es fundamental que la misma se implemente en el marco de intercambio de experiencias realizadas en varias regiones productivas del país.

Sandro Martín Raspo. Empresario integrante del CREA Melo Serrano

El artículo completo puede leerse en la última edición de la Revista CREA.

No TweetBacks yet. (Be the first to Tweet this post)

El mes en imágenes

Convirtiendo pasivos ambientales en activos energéticos: un feedlot que se propuso vender electricidad a la red públicaEl plazo para declarar semilla de soja de uso propio fue extendido hasta el 31 de agostoSigue la liquidación masiva de posiciones especulativas en soja y maíz: se esfumó el pronóstico de seca en el Medio OesteFrigorífico Rioplatense, COTO y Minerva son los principales ganadores en la distribución de la cuota Hilton 2018/19No tan gracioso: todos los argentinos están bajo el efecto del #RayoPeronizadorNestlé y Mastellone Hnos se ubican en los últimos puestos del ranking de lealtad tamberaSe vienen varios días óptimos para avanzar con la cosecha gruesa en todas las regiones productivasInundaciones: quedan menos de dos meses para usar los 500 millones de pesos del Fondo de Emergencias AgropecuariasQué es necesario saber para responder el Censo Nacional Agropecuario 2018Las mayores probabilidades de lluvias seguirán concentrándose en el NOAUn relevamiento realizado por CREA detectó un crecimiento de los contrastes presentes en el agro argentinoMujica nombró nuevas autoridades en el Banco República: “Quisimos dar una fuerte señal al sector agropecuario”El Inase comenzará a determinar la información necesaria para que compañías inicien acciones judiciales contra productores que sembraron semilla ilegalEl gobierno nacional adjudicó obras del Plan Maestro de la Cuenca del Salado por 1677 M/$Inseguro multirriesgo: los productores afectados por la seca que logren cosechar 10 qq/ha de soja tendrán que pagar igual 84 u$s/ha de retencionesEl trigo premium se llegó a pagar más de 4000 $/tonelada: la contrapartida de ese valor es que el cereal forrajero es el parámetro comercial de la campaña 2015/16En los dos primeros días del paro agropecuario se registraron negocios por más de 550.800 toneladas: sigue la operatoria normal en los puertosSe cae el valor de la soja en EE.UU. junto con la expectativa de un acuerdo favorable entre Trump y Xi Jinping en el G-20Valor desagregado: en lo que va del año las exportaciones argentinas de menudencias bovinas superaron a la de cortes frescos por más de 2400 toneladasSalió la cuarta tanda del año de créditos fiscales para capacitación de personal: cuáles con las empresas agroindustriales beneficiadasLa inflación láctea fue del 31,6% en el último año: el yogur firme la rompió con una suba del 70%El guiso de pollo es la mejor receta para hacer rendir el dinero: un regalo heredado de la antipolítica agropecuaria kirchneristaFuerte caída de la soja en EE.UU. ante la evidencia de que las compras chinas son un gesto de buena voluntad sujeto al resultado final de las negociaciones Trump-Xi JinpingLos análisis con datos históricos serán parte de la historia: en el futuro las evaluaciones de procesos productivos en el agro se harán en tiempo realArgentina autorizó la liberación condicionada de la soja tolerante a 2,4-D: sólo podrá venderse cuando sea aprobada en ChinaProductores de todo el país vuelven a las rutas: la protesta como último recurso antes de desaparecer a causa de una presión impositiva récordPaulón sobre la paritaria láctea: “El gobierno actual es relativamente débil y eso tiene sus consecuencias”El salario neto promedio registrado en el sector agropecuario argentino es de 12.400 pesos