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Argentina recuperó el monopolio de la fiscalización de semillas al dar de baja el sistema de control en destino implementado por Monsanto

Lo hizo a través de una resolución firmada por Ricardo Buryaile.
Argentina recuperó el monopolio de la fiscalización de semillas al dar de baja el sistema de control en destino implementado por Monsanto

El ministro de Agroindustria Ricardo Buryaile dispuso la recuperación, por parte del Estado argentino, del monopolio de la fiscalización de semillas al dar de baja el sistema de control implementado de facto por la filial local de Monsanto.

Buryaile –por medio de la resolución 140/16 publicada hoy jueves en e Boletín Oficial– determinó “que todo sistema, procedimiento o método de control, muestreo y/o análisis que se utilice en el comercio de granos para pesar, medir, mejorar, conservar y analizar los mismos, deberá contar para su implementación, con la previa autorización del Ministerio de Agroindustria”.

“Determínase que aquellos sistemas, procedimientos o métodos que se apliquen y/o exijan incumpliendo lo establecido en el artículo anterior serán considerados inválidos como así también las obligaciones que de ellos deriven”, añade la resolución 140/16.

Al no validar el sistema de control del evento RR2 PRO (“soja Intacta”) implementado por Monsanto o bien la metodología Bolsatech instrumentada por las Bolsas de Cereales, el sistema de cobro compulsivo de regalías creado por la filial de la empresa estadounidense deja automáticamente de tener vigencia.

El año pasado comenzó a implementarse en el mercado argentino un sistema de cobro variable de regalías –una suerte de “retención privada”– para eventos biotecnológicos contenidos en cultivares de soja. Tal metodología fue implementada por Monsanto ante la completa ausencia de medidas regulatorias instauradas por la gestión kirchnerista.

En el segundo semestre de 2014 autoridades de la filial local de Monsanto comenzaron a solicitar a compañías exportadoras de commodities agrícolas que incorporasen, en los contratos de compraventa de soja, una cláusula que habilitaba el cobro automático de regalías en caso de detectar eventos biotecnológicos patentados no declarados por el productor. Pero la mayor parte de los traders se negaron (sólo dos aceptaron).

La cuestión es que las autoridades regulatorias chinas exigen a las compañías que exportan granos o subproductos provenientes de cultivares con eventos biotecnológicos que cuenten con un certificado de bioseguridad expedido por la empresa desarrolladora del mismo (el cual fue previamente validado por el Ministerio de Agricultura de China).

Ese proceso para obtener el certificado, que hasta entonces era sólo un trámite, pasó a ser un condicionante para que las principales compañías exportadoras aceptasen en 2015 incorporar la cláusula contractual exigida por Monsanto (con el riesgo, en el caso de no hacerlo, de que este año los embarques argentinos de soja sean rechazados al momento de llegar a las terminales portuarias de la nación asiática).

La cláusula Monsanto decía lo siguiente: “El productor/acopiador reconoce y acepta que el grano de soja que entrega, vende o consigna descripto en el presente documento podría contener tecnología patentada por terceros, cuyo uso por el productor/acopiador origina el pago de regalías a favor del propietario de la tecnología patentada conforme los términos de uso de la misma establecida por el titular de la tecnología patentada, motivo por el cual acepta que el grano que entrega, vende o consigna sea analizado a fin de identificar la presencia de tecnologías patentadas por terceros y, en caso de detectarse la misma, de corresponder, se le descuente el importe de la regalía correspondiente y/o el pago sustituto, el cual será especificado en forma periódica por el propietario de la tecnología. Dicho importe será descontado por cuenta y orden del propietario de la misma o de quien este designe”.

La última línea de resistencia contra la metodología implementada por Monsanto pasaron entonces a integrarla los acopios y la cooperativa Agricultores Federados Argentinos (AFA), quienes no querían actuar como agentes de cobro forzosos de una empresa de agroinsumos.

Pero la realidad es que –con el corralito armado por Monsanto– tanto los acopios como AFA no podían aguantar su posición por mucho tiempo porque la mayor parte de sus clientes son compañías exportadoras y, si las mismas no aceptaban recibir soja 2015/16 con contratos de compraventa que no incluyesen la “cláusula Monsanto”, entonces quedaban fuera del negocio. La solución a tal inconveniente fue la creación de un sistema alternativo (Bolsatech) que reemplazó el cobro compulsivo por un aviso de detección del evento Intacta.

De esa manera, gracias al corralito implementado por los lobbistas de la filial argentina de Monsanto, se hizo imposible que los productores puedan vender soja 2015/16 sin la incorporación de la “cláusula Monsanto” (a través de su versión original o alternativa) en los contratos de compraventa y canjes de la oleaginosa.

La contracara del sistema de cobro compulsivo era la progresiva incorporación del evento RR2 PRO en la mayor parte de los nuevos germoplasmas de soja ofrecidos actualmente en el mercado y la implementación de un sistema de cobro variable de regalías (“retención privada”) asociado al rendimiento final obtenido por el cultivo (un experimento hasta entonces inédito a escala global).

En ese esquema los productores que, habiendo comprado en la campaña 2014/15 semilla de soja con el evento RR2 PRO, sembraron el año pasado ese cultivar de propia multiplicación (“uso propio”), debían pagar 13 u$s/tonelada al momento de vender su producción (el monto era de 15 u$s/tonelada en los casos de semillas no declaradas con el evento Intacta). A fines de marzo pasado la empresa redujo el canon para semilla declarada a 9,60 u$s/tonelada luego de que el empresario agrícola e intendente de Inriville (Córdoba) denunciara a la metodología de cobro como “una provocación por parte de Monsanto”.

El equipo técnico del Ministerio de Agroindustria está elaborando un anteproyecto de Ley de Semillas –para reemplazar a la normativa vigente en la materia que data de la década del `70– con el propósito de enviarlo al Congreso en algún momento del presente año.

En Uruguay el monto de las regalías en cultivares de soja RR1 de “uso propio” se encuentra en un rango de 0,07 a 0,10 dólar por kilo guardado para sembrar, mientras que en el caso de las variedades que contienen el evento RR2 PRO el mismo oscila de 0,45 a 0,53 dólar por kilogramo (en ambos casos es necesario añadir un 22% en concepto de IVA).

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